Juegos Sagrados

Juegos Sagrados

Perdonad que no haya actualizado antes, pero entre las clases y los imprevistos no he tenido ocasión de sentarme y escribir tranquilamente en el blog. Y el tiempo que he tenido para sentarme, lo he dedicado a leer la novela Juegos Sagrados, la última novela del escrito indio Vikram Chandra, que me enganchó desde la primera página. Chandra es un autor indio en lengua inglesa que cuenta en su haber con dos novelas largas y un libro de historias cortas, es profesor de escritura creativa en la universidad de Berkeley y pasa su vida entre los EE.UU., donde desarrolla su carrera académica, y Bombay, de donde es originario y en donde su familia está muy ligada a la industria cinematográfica. Además, es co-escritor de la película Mission Kashmir.

Conocí la obra de este autor cuando en Navidades me auto-regalé su primera novela, Tierra roja y lluvia torrencial, una novela en que las contradicciones de la India del Raj y de la India actual son narradas por dos protagonistas cuya historia se desarrolla entre la realidad, la magia y la mitología india, y que también os recomiendo mucho, sobre todo si os gusta el realismo mágico.

Por ello, en cuanto he tenido la oportunidad me he lanzado a comprar Juegos Sagrados, aunque esta vez lo he leído en la lengua original, es decir, en un inglés con muchas palabras tomadas del hindi y otras lenguas indias como el márata o el panyabí. Ambos libros incluyen un glosario al final del libro con las palabras utilizadas y su significado, lo que para muchos lectores puede ser un fastidio ya que cada vez que aparece una palabra que no conocemos hemos de parar y consultarlo; sin embargo es precisamente este inglés lleno de palabras en hindi y frases de canciones famosas de Bollywood la que hace el lenguaje de la historia más rico y creíble, y que refleje tan bien la cultura popular no sólo a través del uso de palabras o frases sino asimismo al hacer referencia a películas tan clásicas como Mughal-e-Azam y su hermosa protagonista Madhubala. En este sentido, hay que alabar que en la traducción al castellano se haya respetado esta mezcla. Por cierto, que este glosario puede leerse también en la página oficial del autor.

La protagonista del libro no es otra que la ciudad de Bombay, corazón de la industria cinematográfica india, increíblemente superpoblada y con una sociedad muy variada en lo referente a la lengua, la religión y el estatus social y económico. En este guirigay de gentes, lenguas y barrios trabaja el inspector sikh Sartaj Singh, que ya aparece mencionado en Amor y añoranza en Bombay – un libro de historias cortas -, que por su oficio ve de todo y conoce todas las miserias de la ciudad. La historia comienza un día que el inspector Singh, junto con su compañero Katekar, acude a una casa desde la que durante una discusión doméstica el perrito de la dueña ha sido tirado por la ventana. La historia que comineza con esta discusión se convertirá en una sub-historia sobre Kamala Pandey – la dueña del can – que se desarrollará durante todo el libro. Todo apunta a que es otro día rutinario en la vida de un policía, que transcurre entre hacer su trabajo, ineficiencia y sobornos – hasta que nuestro inspector recibe una llamada en la que una voz desconocida le pregunta si quiere a Ganesh Gaitonde, uno de los grandes mafiosos de la ciudad de Bombay que se pensaba que estaba en el extranjero, y que recuerda mucho al protagonista de la conocida película tamil Nayagan (hasta la 7ª parte la película tiene subtítulos en inglés), a la que se hace también referencia en la novela.

A partir de su encuentro con Gaitonde todo en su vida cambia, y el misterio que rodea a estas circunstancias hace que su rutina como inspector de segunda se vea alterada, pasando su tiempo entre sus casos que no van a ningún lado, los sobornos y, ante todo, dedicando su atención a un asunto que resulta ser de “seguridad nacional”. A la vez que leemos la historia de Sartaj Singh, se van intercalando capítulos en los que leemos sobre la vida de Gaitonde desde que era joven hasta ese momento narrado en primera persona, capítulos con historias referidas a personajes secundarios en los que se trata de dar vida a la historia reciente de la India y por ello están ambientadas en la partición o en la lucha contra el comunismo; y detalles esparcidos sobre la vida de los compañeros de trabajo de Singh, sus jefes o incluso los niños de la calle.

En esta larga novela, casi 1000 páginas, que el autor tardó 7 años en completar y por la que recibió 1 millón de dólares por adelantado, llegamos a conocer a la sociedad de Bombay perteneciente a cualquier estrato social o religioso, sus relaciones con los demás, la confianza y la desconfianza que se inspiran, lo corrupto de la política y las actitudes de los mafiosos y los bajos fondos de la ciudad. Todo ello sin recurrir a los extremos, descubriendo una ciudad en la que no hay malos ni buenos, sino gente viviendo y sobreviviendo como saben y como pueden donde muchas veces sólo las personas con menos escrúpulos son capaces de triunfar.

En mi opinión, utilizando como excusa el género policiaco – uno de mis favoritos – Chandra ha conseguido resumir en 1000 páginas la agitada vida de una ciudad llena de hacinamiento, pena y miseria, pero también de la vanidad, la riqueza y del brillo de Bollywood, dos realidades que coexisten y se complementan aunque rara vez se mezclan.