Desde mi entrada de ayer parece ser que el tiempo se ha enfurecido y ha prometido no dar tregua. Ha pasado de intercalar lluvia y nieve a dedicarse por completo a nevar, haciendo que casi se cancele mi clase de esta tarde, y prometer dar mucha caña el fin de semana. A pesar de que mi clase no se ha cancelado, lo que sí que se ha suspendido hasta nuevo aviso es la mundana pero gratificante tarea de hacer la compra debido a las placas de hielo que se han formado, literalmente de la noche a la mañana, en las aceras.

Y esta tarde no me queda otra que salir como un esquimal a la calle, de una guisa parecida a la del lobo de la viñeta de hoy de Selçuk Erdem:

Tío, lo que me ha costado que mi madre me dé permiso, jopé.*

Tío, lo que me ha costado que mi madre me dé permiso, jopé.*

*el jopé es mío, para darle más enfasis al asunto.