La desobediencia de Gezi: ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha pasado? ¿Qué pasará?

Texto de Ece Temelkuran, publicado en la versión on-line de el periódico BirGün a día 3 de junio de 2013. Para leer el original en turco haced click aquí. Un texto con el que los que estamos viviendo estos hechos de cerca podemos no estar al 100% de acuerdo y que peca de mucho idealismo, pero que creo que describe muy bien el ánimo de los manifestantes en este momento y lo que las protestas de estos últimos días han despertado en mucha gente.

Preguntan:
“¿Y todo esto por tres árboles?”
Al principio, sí. Era por tres árboles. Pero ahora ya es por “tres brotes”, por todos los brotes… ahora ya es por los chicos y chicas que habéis intentando ahogar con gas.  Por vuestra arrogancia del “Esto es así porque yo lo digo”. Porque habéis tratado a la gente como si fueran niños o tontos. Por Roboski, por Reyhanlı, por toda la gente, turca, kurda, armenia, árabe, griega, aleví o yafarí,  que habéis asesinado con balas, bombas y gas diciendo a sus espaldas con una mueca burlona “Que descansen en paz”. Por toda la gente que habéis metido en la cárcel por hablar. Porque habéis dicho a los pobres “Coged a vuestra madre y marchaos”. Porque habéis vendido nuestros ríos, cortado nuestros árboles y haber agujereado nuestras montañas y aún así no hay forma de que os déis por satisfechos. Por meter miedo e intimidar a todos los periodistas. Por haber pegado a todos los estudiantes. Porque habéis arrastrado a nuestras jóvenes por los pelos, porque sometido a tortura a los chavales. Por todo esto, señores, por olvidar que somos personas y que somos ciudadanos de este país. Esto es ya resistencia contra la opresión. ¡Qué esto se sepa!

Preguntan:
“¿Qué ha pasado?”
Las grandes cadenas televisivas no lo han mostrado, no se ha escrito en los grandes periódicos. Pero preguntar a los jóvenes qué ha pasado. Hace seis días, con la llamada a la oración de la mañana, la policía atacó a 200 ecologistas congregados en el parque Gezi. Sólo estaban sentados. Quemaron sus tiendas, arrasaron con sus pertenencias. Lanzaron a sus cabezas y ojos cápsulas de gas. Entretando, la gente empezó a reunirse. Esa gente que dice “¡Ya basta!”.  No, la gente no olvida. Nosotros creemos que esta tierra no tiene memoria,  pero nadie olvida nada. La gente, con toda la indignación que tiene acumulada, empezó a reunirse en el parque de Gezi y se sentaron. Justo entonces, y de nuevo con la llamada a la oración de la mañana, se dio a la policía la orden de atacar. Esta vez de una forma mucho más dura. Siendo así, todo el mundo empezó a ir a buscar a sus amigos y seres queridos y se quedaron en Taksim. Se vivió una verdarea violencia desmedida y no os lo mostraron por televisión. Nadie está loco, nadie es adicto al gas, nadie está contento con lo que ha pasado. Pero en Estambul, incluso a los manifestantes que querían volver a sus casas se les rodeó, pegó y roció con gas. Deja que te cuente qué pasó:

Incluso personas que jamás en su vida se habían enfrentado a la policía y que son “fieles al estado”, exasperadas, han llegado ahora a aprender a defenderse de los tanques antidistubios. El luchador que hay dentro de cada uno ha salido a la superficie a la fuerza ante esta opresión. Estambul es hoy como Beirut. Muchachas que van a comprar pasteles se van contando las formas de frenar a un tanque antidisturbios. He visto como una chica de unos 16-17 años en minifalda recogió y tiró una bomba de gas a la policía, como unos ultra-nacionalistas turcos y unos kurdos trataban de volcar juntos un tanque antidisturbios, como fans del Galatasaray y del Fenerbahçe trataban juntos de proteger al pueblo de la policía. Vosotros también lo habeís visto. ¡Esto es terrible! Ahora todo el mundo tiene una historia. La televisión ya no hace falta. Ni siquiera os fiéis de las redes sociales. Contároslo todo cara a cara.

Preguntan:
“¿Qué va a pasar?”
Esta rebeldía de momento parece que durará hasta que el gobierno se retracte y llegue el final de la violencia policia. Sin embargo, lo que hay que hace ya es lo siguiente: Tiene que empezar a crearse algún tipo de representación. Sin lugar a dudas, esto es necesario para que esto no se convierta en bandera de ningún partido político, y para prevenir la desinformación y las provocaciones. Como no se creó algo parecido en Tahrir, el movimiento ha sido tomado por los Hermanos Musulmanes. En Túnez ha pasado lo mismo. Por lo tanto, desde ya tiene que crearse un grupo de representantes formado por gente neutral que se encuentran en la protesta del parque de Gezi. Este grupo de representantes ha de hacer declaraciones. Ha de prepararse un texto a favor de la humanidad, de la naturaleza y de unos valores mínimos comunes, un texto que todos firmemos,

¡Ha muerto el miedo! ¡Viva la libertad!
Ocurra lo que ocurra, lo que pasará pasará, pero en estos últimos tres días Turquía ha matado el miedo. Un país en el que penaábamos que unos y otros se odiaban ha matar ha probado su hermandad en esta situación. Hemos visto que no hemos muerto del todo. Hemos visto que no hemos renunciado a la hermandad. No hemos renunciado a estar del lado de la misericordia. Tanto los de izquierdas como los de derechas se han probado esto a sí mismos. Por eso, pase lo que pase, esto no se olvidará. Hagan lo que hagan esto ya no nos lo pueden quitar. ¡Muy bien hecho chaval! ¡Muy bien!

ECE TEMELKURAN