Turquía


Estos días en Turquía se ha discutido mucho sobre por qué el premio Nobel de literatura Orhan Pamuk, conocido crítico del gobierno, no estaba «dando la cara» durante las protestas de Gezi Park que se han ido convirtiendo en multitudinarias manifestaciones que canalizan el malestar de una parte importante de la población.

Aquí traduzco su escrito, que he tomado de la versión online de Gazete Vatana a día 5 de junio de 2013 y que podéis leer en su original turco aquí.

El gobierno de Erdoğan es autoritario y opresor.

 

Orhan Pamuk

Orhan Pamuk

Para entender cómo empezó lo que está pasando en Estambul y  a los valientes que ahogándose con gas pimienta se envenenan y se enfrentan a la policía empezaré por una historia personal. En mi libro de recuerdos titulado «Estambul», escribí que hace tiempo mi familia vivía en los pisos del bloque Pamuk que se encuentra en Nişantaşı. En frente de este bloque había un castaño de 50 años de edad, y que gracias a Dios sigue estando allí. Lo cierto es que en el año 1957, un día y para ensanchar la calle que pasaba por enfrente de nuestra casa el ayuntamiento decidió talar este árbol. Los orgullosos burócratas y el gobierno autoritario no se tomaron muy en serio la oposición que mostró el barrio. De esta forma, mi tío, mi padre, y toda la familia salimos a la calle e hicimos guardia al lado del árbol durante toda la noche. Esto protegió a nuestro castaño, y se convirtió en un recuerdo que nos unió y que a la familia le encanta recordar con frecuencia.

La plaza de Taksim es el castaño de Estambul, y debe de ser protegido. Hace sesenta años que vivo en Estambul, y no puedo ni imaginarme a nadie que viva en esta ciudad y no tenga ningún recuerdo relacionado con Taksim. En medio del antiguo cuartel de artellería que se quiere ahora convertir en un centro comercial había en los años 30 un estadio pequeño de fútbol en el que se jugaban partidos oficiales. En los 40 y 50 el famoso casino Taksim, centro de la vida nocturna de la época, estaba ubicado en una esquina del parque. Después se derribaron todos los edificios, se talaron los árboles, se plantaron unos nuevos, y en un lado del parque  se abrieron una serie de locales y la galería de arte más famosa de Estambul. En los 60 soñaba con inaugurar mi propia exhibición cuando fuera pintor. En los 70 era un lugar en el que los sindicatos de trabajadores de izquierdas y la organizaciones no gubernamentales celebraban con emoción el primero de mayo, y durante una época yo también participé en estas celebraciones. (En 1977 murieron 42 personas en un tumulto). En mis años de juventud solía participar y observar con curiosidad todo tipo de mítines de cualquier grupo político, ya sea de derechas, izquierdas, nacionalista, conservador, socialista o social-demócrata.

El gobierno prohibió el pasado 1 de mayo cualquier tipo de manifestación en la plaza. Por otro lado, y como saben todos los Estambulitas, el cuartel de artillería, el único espacio verde del centro de la ciudad, se iba a convertir en un centro comercial. Que los grandes cambios en esta zona que guarda los recuerdos de millones de personas y en el parque que está justo detrás lleguen a ser planificados sin contar con los ciudadanos de Estambul y a que se talen árboles deprisa y corriendo es un gran error del gobierno de Erdoğan. Sin duda, esta indiferencia política radica en la con el tiempo creciente actitud opresora y autoritaria del gobierno.  Ver que los Estambulitas no van a dejar que les arrebaten fácilmente ni sus recuerdos ni su derecho de llevar a cabo manifestaciones políticas en Taksim me da esperanza y confianza en el futuro.

En estos últimos días por cuestiones varias estoy teniendo que leer sobre literatura de viajes en los siglos XVI y XVII, y mientras trato de analizar y comprender las aventuras y desventuras de los viajeros a Oriente, no dejo de extrapolar algunas de mis conclusiones u observaciones a la moderna literatura de viajes vía blog.

Antiguamente, viajar era mucho más costoso tanto en términos económicos como personales que lo que es en la actualidad, y aunque los viajeros solían ser gente un nivel cultural alto – por supuesto también había aventureros mucho menos formados, aunque precisamente por eso mucho menos dados, en general, a dejarnos por escrito sus vivencias – ello no significaba que pudieran darle una explicación fidedigna a lo que veían.

Los motivos son muchos, pero merece la pena remarcar dos: el primero, los prejuicios con los que llegaban, prejuicios principalmente religiosos; el segundo, el desconocimiento de la lengua y cultura de la región que se visitaba. William Jones, hace ya más o menos 200 años, apuntaba para el caso turco de forma muy concreta el problema de la lengua, quienes la dominan  y viven en esa cultura por razones variadas tienden a no escribir, pudiendo ser su testimonio de muchos valor que el de aquellos viajeros o diplomáticos más inclinados a las letras pero con conocimientos mucho más limitados y con una interacción con la sociedad reducida a aquellos que hablasen alguna lengua europea.

Teniendo en cuenta la época en que escribían y la literatura a la que tenían acceso, no es de extrañar que en sus relatos se reflejen prejuicios poco o nada relacionados con el país que visitaron, además, este tipo de libros no sólo tenían la finalidad de informar sobre el lugar visitado, sino también muchas veces el de entretener, dando como resultado esto último la adición de pasajes muy fantasiosos a todas luces irreales. Por otro lado, el obstáculo de la lengua sigue existiendo, no todo el mundo tiene las ganas ni la oportunidad de aprender la lengua de cada sitio al que va, en el que además va a pasar apenas unos días o semanas.

Si bien, teniendo en cuenta las limitaciones que existían en lo relacionado al conocimiento se entienden la actitud o los prejuicios reflejados en los escritos de los viajeros de los siglos XVI y XVII, ¿qué excusa tienen los viajeros actuales? ¿Qué valor puede tener esta nueva ciber-literatura de viajes para los investigadores o curiosos del futuro? (¡o incluso los contemporáneos!)

Hoy en día basta con abrir Google o pasarnos por una biblioteca para acceder a la información que deseemos obtener sobre cualquier tema, y con un poquito de sentido común quedarnos con los mejores artículos o títulos.  No obstante, la nueva literatura de viajes también inunda la red y uno ya no sabe muchas veces con qué quedarse.

El poder ir de una punta a otra del planeta, ha pasado de ser un penoso periplo de meses de duración a apenas unas cuantas horas de avión, algo que no sólo ha implicado una reducción del tiempo de trayecto, sino de su coste total. Como consecuencia de esto, el viaje se ha popularizado y masificado. Una masificación que en muchos casos hace que la calidad de la estancia se reduzca. Los monumentos se visitan de forma masiva y han pasado a ser casi un bien de consumo. Lo importante no es saber la historia y el significado de una obra maestra de la arquitectura como Santa Sofía – por ejemplo – sino haber estado, y lo más importante, haberse hecho una foto que luego enseñaremos a cualquiera que se preste, o la colgaremos en nuestro perfil de Facebook. Asimismo, la duración de las estancias se han reducido muchísimo. Si antes un viajero pasaba más o menos una semana en cada una de las ciudades que visitaba, hoy ese tiempo se ha reducido a un fin de semana, lo que reduce también las posibilidades de interacción y de aprendizaje.

Por supuesto, estos cambios se han traducido también literatura de viajes contemporánea. Muchos blogs acerca de Turquía se centran más en las actividades más comunes entre los extranjeros – alquilar un coche, en qué restaurantes comer, cafeterías con maravillosas vistas del Bósforo, qué objetos curiosos comprar en el Gran Bazar – y  satisfacer la curiosidad por los aspectos más exóticos de la cultura turca – ¿te han leído el futuro en los posos del café? ¿sabías que los ojitos azules estos que venden en todas partes limpian el mal de ojo? ¿sabías que el té turco es muy diferente del Twinings que venden en el súper de al lado de tu casa porque es mucho más exótico?

El viajero además tiene unas expectativas de lo que quiere ver. Por ejemplo, ¿cuántas veces en vuestra vida habéis ido a una corrida de toros? Lo más probable es que, a menos que seáis amantes de la tauromaquia, hayáis ido en muy contadas ocasiones. Lo mismo creo que es válido para los tablaos flamencos, sobre todo si no sois andaluces. Sin embargo, el turista lo que espera ver de nuestro país es eso, y como el dinero manda, eso es lo que le damos. En Turquía pasa lo mismo, así que tenemos espectáculos de Semazen – la danza de los derviches giróvagos – prácticamente cada día en los puntos más turísticos del país (yo vi uno de estos espectáculos en Capadocia, dentro de un número de danzas regionales turcas). Y ya con haber visto esto, nos hemos imbuido de la cultura atemporal y exótica de esta geografía.

Los que no quieren ser turista “mainstream” y buscan una experiencia alternativa y muy perroflauta, tienen como destino el Este de Turquía, que suele estar fuera de los circuitos turísticos más demandados. Allí verán a la “gente de verdad” en los “pueblos de verdad” con una “simpatía y hospitalidad más auténtica” porque están “menos corrompidos” por el “modo de vida moderno”. Y por supuesto como la miseria es muy fotogénica, vas a tener un montón de fotografías estupendas de niños pobres y ruinas varias.

Así que cuando miramos a la estampa online que tenemos de países como Turquía, son muy pocos los blogs en los que de verdad se relate el día a día del país, o cómo vive o piensa la gente. La información está muy sesgada para satisfacer tanto las ideas propias preconcebidas que se tenían del país, como a los lectores que tienen las mismas expectativas, y hay huecos que no se cubren debido precisamente a que los viajeros apenas pasan unos días y le dan a lo que ven las explicaciones que pueden. Las personas que llevan aquí muchos años, por otro lado, y que precisamente por conocer bien la lengua y la cultura podrían hacer una gran contribución, puede que no tengan ni las ganas, ni la intención, ni consideren que sea necesario relatar estos puntos teniendo en cuenta que la franja de lectores sería mucho más reducida que la de los blogs llenos de fotos exóticas de bazares y mezquitas.

La entrada del blog de viajes Hombrerrante acerca de las desventuras de su autor para conseguir un visado iraní en Estambul ha tenido más repercusión de la esperada (por mí, por supuesto :D), por lo que me gustaría reproducir aquí lo que ya en su día comenté por Facebook y que leyó el propio autor y comentó. Por lo tanto, no trato de reabrir ninguna polémica ni de generar ningún tipo de debate, simplemente que figure también mi experiencia que creo servirá para equilibrar lo expuesto en su bitácora, matizar algunas de las informaciones y por supuesto para tranquilizar a futuros viajeros a Irán.

Para pedir un visado para Irán en Turquía es muy sencillo, simplemente recordaros que tenéis que contar con un permiso de residencia de una duración mayor de 6 meses, aunque a veces tampoco es un requisito que miren mucho si tenemos intención de volver a Turquía y comprar un visado de turista, o de salir directamente de Irán a España. Pero como en un principio ese es el requisito, es mejor que lo cumpláis porque os podrían decir que sino el visado lo tenéis que tramitar desde Madrid. Asimismo, tendréis que llevar algunas fotos de carnet, rellenar un formulario y especificar las fechas en que se producirá vuestra visita (normalmente no suelen pedir ni billete de avión ni nada parecido), así como la duración de vuestra estancia y la cantidad de dinero que tenéis pensado llevar con vosotros. En la Embajada de Ankara suelen tramitar el visado entre un par de días y una semana, a veces en el mismo día.

Tanto IranAir, como Turkish Airlines, Pegasus y Mahan cuentan con vuelos a Irán desde Estambul y Ankara, que podéis adquirir de ida y vuelto por alrededor de 200-300€ si los compráis con antelación. La Turkish Airlines contecta Estambul com Mashad, Teherán, Tabriz y no sé si Isfahán también, mientras que desde Ankara tenéis vuelos a Tabriz y Teherán. Las opciones más económicas suelen ser Pegasus y Mahan, y en esta última os hacen descuento si sois estudiantes – creo -.

También se puede viajar a Irán por tierra, bien en tren, bien en autobús tanto desde Estambul como Ankara o Konya, o se puede ir en avión hasta Ağrı o Van y de ahí en autobús hasta la frontera. Y a partir de la frontera os las apañáis aunque lo más recomendable es ir en taxi hasta Tabriz o la ciudad de vuestra elección. Se tarda bastante, aunque suele ser la opción más económica y más practicada por los estudiantes iraníes.

Sin más preámbulos, aquí os dejo con mi respuesta a la entrada de hombrerrante, sin modificar:

1- Lo del visado, mentira. Vas y te lo dan en la embajada. De un día para otro si tienes permiso de residencia en Turquía y tal, a veces hasta por la duración que tú quieras. Si decides complicarte la vida bien, pero no es necesario.

2- Hay millones de Saras en Irán. Perfectamente musulmanas.

3- Lo de la validez del pasaporte lo tendrían que haber mirado ellos cuando miraron los requisitos para el visado.

4- No hace falta ponerte velo para entrar en el consulado de Irán. Tampoco hace falta que en la foto de tu visado aparezcas hiyab, aunque te lo pueden pedir según amanezcan ese día.

5-Osea, que sí me creo que les haya pasado, pero que son las únicas personas a las que conozco que les haya pasado.

6- Lo de la poesía de Hafez es completamente innecesario y puedes no tocarle la fibra para nada; nunca me han pedido tal cosa. Total, casi todo el personal es azerí.

7-«donde las cosas funcionaran de una manera lógica y occidental, comprensible.» Y que esto lo diga alguien de España manda cojones.

Doodle: las maravillas de Turquía

El doodle de hoy en Google.com.tr ha sido diseñado por una estudiante de 10 años llamada Melissa Çağlar de la escuela primaria Gazi de Ankara. Melissa ha sido la ganadora del concurso «Las maravillas de Turquía» y por su diseño ha recibido un premio de 10.000 liras turcas (algo menos de 5.000€).

Sami, de Cihan Ceylan

Sami, de Cihan Ceylan

Para celebrar este bendito espacio de tiempo entre entrega de los últimos trabajos y el comienzo del verdadero curro ahora en febrero me he comprado un  pequeño libro de viñetas de las que (supongo) se publican en la famosa revista turca «Uykusuz» que es una especie de «Jueves» turco.

Esta recopilación de caricaturas se titula «Sami», que es el nombre del personaje principal. El autor es Cihan Ceylan, del que podéis ver otras viñetas en su página de Facebook no oficial y también en Karikatüristan, salió a la venta en octubre de 2012 y está publicado por la editorial Mürekkep. Cuesta unas 14TL si se compra en librerías, y unas 12TL si lo compráis por internet.

«Sami», el personaje principal de este pequeño volumen, es un tipo de mediana edad que dice verdades de estas que uno no debería de expresar en público y tiene un humor muy ácido. El caso es que leyendo el librito me he reído un montón y me gustaría compartir algunas de ellas aquí con vosotros.

Mujer: «A mí en realidad no me gustan estos programas femeninos, pero a veces vienen bien porque viendo estas cosas uno vacia la cabeza». Sami:» ¡Pero de qué esta llena tu cabeza? Ni que estuvieras todo el día pensando en la creación de universo». Mujer: «Cállate y ve la tele, Sami». Sami: «Ni que fuera científica la tía, no te j**e, ni que estuviera todo el día pensando aquí en cómo va a hacer se choquen los protones…»

Mujer: «Ay Zafer, esta es nuestra canción» Zafer: «Sí, mi vida» Sami: «¡Cómo que vuestra canción? ¿Son vuestros los arreglos o qué?» Zafer: «¿Disculpe?» Sami: «¿Qué pasa, que escribistéis la letra? ¿Tocásteis vosotros los instrumentos? No te j**e ‘nuestra canción’ dicen….»

 

Hombre: «No me perdono el haberla perdido… cómo he podido hacer una estupidez así, Sami era una chaval muy buena… un verdadero ángel» Sami: «¿Cómo de buena chavala? ¿Construyó una mezquita o algo?» Hombre: «Vale tío, déjalo» Sami: «Buena chica dice ¿Construyó una carretera o una fuente o qué? Hay que jod**se…»

Hombre: «Sin ella no se puede vivir en esta ciudad, tío» Sami: «¿Te han cortado el gas o qué?» Hombre: «Pero tío…» Sami: «¿Cómo que no se puede vivir? ¿Qué pasa que han dejado de pasar los autobuses, se ha ido la luz o qué?»

 

He estado echando un vistazo a los términos de búsqueda y veo un creciente interés por vivir y estudiar en Turquía. Lo primero que sugiero que se haga es llamar o ir a la embajada de Turquía en Madrid donde os pueden informar sobre todo esto y en castellano porque por internet apenas sí hay información, y porque es lo que uno debería de hacer antes de irse a vivir a un país extranjero si no conoce allí a nadie y no sabe cómo van las cosas.

Estudiar turco en Turquía: No me voy a parar mucho en este punto. Todos los años se convocan becas para cursos de turco de verano en la Embajada, así que estaros pendientes de los anuncios. Suelen anunciarse en la primera mitad del año, y este año las solicitudes se echaron en junio si no recuerdo mal. En la embajada también os informarán sobre las condiciones de las becas, lo que costean y lo que no, la cuantía, etc. Si queréis ir por vuestra cuenta, mirad dónde hay los llamados TÖMER y en las páginas web se os informará de lo que cuestan los cursos, dónde están las academias, y seguramente se os sugieran residencias para estudiantes o sitios para quedaros. Esto cambia de ciudad a ciudad, de año a año, etc.

Estudios universitarios en Turquía: De nuevo, cada año se convocan becas para estudiar licenciatura en Turquía y todo el proceso de este año viene explicado en la página de TR Scholarships. Los requisitos para ser admitidos en las facultades cambian de universidad a universidad así que es algo que tendréis que mirar personalmente.

Papeleo: Entre los requisitos más habituales, TOEFL, diploma de TÖMER, diploma de bachillerato/licenciatura, los expedientes de bachillerato/licenciatura, fotocopia del pasaporte, y probablemente que hagáistraducciones juradas de todo ello (se pueden hacer en Turquía que sale más a cuenta, pero os advierto de que no son baratas, las mías me costaron alrededor de 200€ en su día). En las páginas web de las universidades suele haber un listado con todo lo que quieren, y por si acaso deberíais de ir a preguntar a la oficina de Öğrenci İşleri de vuestra facultad.

Para los que queráis estudiar licenciatura, es importante que os enteréis de si tenéis que pasar el YÖS (un examen de acceso a la universidad para extranjeros que no sé cómo es porque no he tenido que presentarme) y con cuántos puntos. Para los que estéis interesados en un máster, enteraos de si necesitáis el ALES y de si necesitáis sacar una nota específica o si es sólo presentaros al examen. Asimismo, es importante que sepáis la nota con la que pasastéis los exámenes de idioma porque suelen pedirlo (tanto par los exámenes de turco, como para los de inglés, francés, etc.).

Esto todo viene bien explicado en las páginas web de las universidades, así que consultadlas antes de marear a nadie con preguntas.

¿Por cuánto me sale la broma? y consejos varios: Pues más o menos esto sería así:

Existir en Turquía:

Al contrario de lo que se suele pensar, vivir en Turquía no es barato, y para vivir al mes de una forma más o menos desahogada en una ciudad como Ankara o Estambul necesitaréis unos 500-700€ al mes. Los alquileres en muchas ciudades se mantienen bajos – por ejemplo, en Ankara es posible alquilar pisos de tres habitaciones y relativamente nuevos e incluso amueblados por 300-400€ – y son bastante asequibles si se comparten. Sin embargo, la calefacción es un palo importante que puede subir en 300TL  – unos 150€ – vuestros gastos mensuales en los meses de más frío. Todos los meses además hay que pagar la contribución cuya cuantía depende del edificio, pero para que os hagáis una idea, la del mío es 150TL (70€). El agua no es cara, pero no se suele poder beber del grifo y probablemente hagáis un gasto que ronde los 10-20€, así que el agua potable es un gasto aparte, más o menos 10-15€ al mes. Electricidad y gas creo que cuestan más o menos lo mismo que en España. Dato importante: Para alquilar un piso en Turquía se necesitar un avalista (kefil) turco.

Hacer la compra es también un gasto importante ya que en muchísimos productos no hay diferencia entre los precios españoles y los turcos, por no hablar de aquellos que son significativamente más caros como el aceite de oliva. Al final acabamos todos en el BIM, el AhorraMás turco, intentando llegar a fin de mes como buenamente se puede (así que lo que os gastéis en España en comer es más o menos lo que os gastareis en Turquía). En la mayoría de las universidades se puede desayunar y comer en los comedores por precios reducidos (por ejemplo, a mí me cuesta 1TL el menú). Es recomendable que os llevéis de España productos como vino, aceite, embutido, geles tamaño familiar de 1€ del Eroski y otras gangas del tito Mercadona.

En ciudades como Ankara el transporte acaba saliendo muy caro en parte por su mala organización y acaba llevándose unos cincuenta euros mensuales más o menos que deberíais de calcular en 50€ mensuales entre unas cosas y otras.

Los libros de texto son significativamente más baratos que en España, pero el material de papelería tiene más o menos el mismo precio que en nuestro país.

Internet ADSL cuesta unos 30€ al mes incluyendo teléfono y tele por cable (la básica).

Los produtos electrónicos como móviles u ordenadores son más caros en Turquía. Si te llevas tu móvil liberado no se te olvide registrarlo cuando compres la sim o se te quedará bloqueado en un mes. Registrarlo cuesta 100TL (50€) y tienes que hacerlo antes de que pasen 30 días desde tu última entrada en el país.

Otro dato importante es que la inflación en Turquía esta subiendo de forma continua en estos últimos años, y que cada vez el país es sensiblemente más caro en todos los aspectos.

Visado y permiso de residencia:

El visado de estudiante se solicita en la embajada una vez que tienes en tu poder la carta de admisión de la universidad turca de turno, se te tramita en muy poco tiempo y cuesta alrededor de 80€ si es anual. Una vez que hayas llegado has de tramitar un permiso de residencia en la comisaría de policía, que ya te explicarán cómo se hace (no tiene ningún misterio) y que creo recordar costaba algo así como 40€.

Para hacer el permiso de residencia tendréis que presentar una carta de admisión de la universidad en la que se especifica cuánto tiempo estaréis, 4 fotos tamaño carnet, fotocopia del pasaporte y creo que nada más. Normalmente tarda entre dos semanas y un mes en estar preparado y no podréis abandonar el país hasta que lo tengáis en vuestro poder. En caso de que tengáis la feliz idea de abandonar Turquía antes de tener vuestro permiso de residencia, se os pondrá una multa y se os castigará con x años sin poder entrar en el país.

Teléfono:

Yo ya no tengo ni número en España así que no puedo comparar tarifas, pero la broma sale a final de cuentas por casi lo mismo. En Turquía hay tres grandes operadoras: Turkcell, Avea y Vodafone. Turkcell es el más caro de todos, y los estudiantes suelen ser AVEA. El precio de la sim creo que ronda los 7-10€, y para comprarla basta con que vayáis  a la tienda con vuestro pasaporte.

Seguro Médico:

Es obligatorio pagar el seguro médico del SGK que se activa desde la universidad y que tendréis que abonar en cualquier sucursal del Ziraat Bankasi. Lo único que para abonarlo necesitaréis vuestro número TC de extranjero que no me acuerdo cómo se conseguía (en todo caso preguntar). La cuantía ahora mismo es es de 200€ (más o menos) al semestre, pero tanto la cuantía como la forma de pago cambia casi cada año….

Matrícula:

El precio de la educación es fijada por el estado de forma anual aunque suelen mantenerse más o menos estables (de hecho, en mi programa de máster este año han bajado el precio de la matrícula), así que los precios de la tabla son aproximados.

PROGRAMAS DE LICENCIATURA:

1. Universidades públicas:

a) Universidades donde la lengua de enseñanza es el TURCO:

Precio del semestre para turcos: US $ 80 – 250
Precio del semestre para extranjeros: US $ 240 – 750

b) Universidades donde la lengua de enseñanza es el INGLÉS:

Precio del semestre para turcos: US $ 150 – 500
Precio del semestre para extranjeros: US $ 450 – 1500

2. Universidades privadas:

US $ 5.000 – 12.000 (vamos, que para eso estudias en EE.UU. y te sale por lo mismo)

MÁSTER Y DOCTORADOS:

1. Universidades públicas:

a)Universidades donde la lengua de enseñanza es el TURCO:

Precio del semestre para turcos: US $ 100 – 200
Precio del semestre para extranjeros: US $ 300 – 600

b) Universidades donde la lengua de enseñanza es el INGLÉS:

Precio del semestre para turcos: US $ 200 – 300
Precio del semestre para extranjeros: US $ 600 – 900

2. Universidades privadas:

US $ 5.000 – 12.000 (Harvard allá voy)

Como entrada especial de Navidad y teniendo en cuenta que últimamente no encuentro mucho tiempo para postear nada, he elaborado una lista de 10 razones para aprender turco que espero que os animen a empezar o seguir estudiando este idioma:

1 – El turco es un idioma con una gramática sencilla, aunque enrevesada para los hispanohablantes, lo cual hace que su aprendizaje sea estimulante sin que realmente sea tan complicado como pensamos. Una vez que hemos aprendido una norma la aplicamos siempre de la misma manera. ¡No hay excepciones!

2 – El turco es muy rico en vocabulario. Gracias a haber sido influenciado por el persa, el árabe o lenguas tan distantes como el chino cuenta con una lista extensísima de vocabulario y sinónimos.

3 – Aprender turco moderno nos abre las puertas a aprender uno de las tres lenguas clásicas del Islam, el turco otomano, que cuenta con una rica tradición literaria. Y también la de aprender otros idiomas turcos como el azerbaiyano, el uzbeko o el turcomano, si os gustan los idiomas exóticos :).

4 – Turquía es ahora mismo una de las economías con mayor crecimiento del mundo, por lo tanto conocer la lengua nos puede ayudarnos a establecer relaciones comerciales o encontrar trabajo. Algo muy demandado ahora mismo en el país son los profesores de español para las academias privadas y los colegios.

5 – Para los amantes de la música, aprender turco es la llave para disfrutar de la música tradicional turca y las melodías populares. Para los amantes de pop, Turquía cuenta con una industria musical muy activa con canciones y videoclips nuevos que salen casi cada día.

6 – Viajar por Turquía es una gozada, y muchas de las mayores atracciones turísticas no se visitan cuando se contratan los típicos tours que venden en las agencias de viajes. Así, para moverse por un país en el que, como España, no se habla mucho inglés, sin duda saber turco es una ventaja indiscutible. Además, nos permite conversar con los lugareños y aprender muchos detalles e historias curiosas. Ir a Turquía es cada vez más fácil, se puede obtener un visado de tres meses en el aeropuerto y las aerolíneas turcas ya conectan ciudades como Madrid, Barcelona, Bilbao o Málaga con Estambul a precios bastante asequibles si se adquieren con antelación.

7 – Turquía cuenta con una de las industrias de telenovelas más grandes y populares del momento en Oriente Medio y Asia, a pesar de ser poco conocidas en España. Creo que a excepción de Kuzey Güney ninguna ha sido traducida hasta el momento al castellano, por lo que saber este idioma es la única forma de verlas y disfrutarlas. Aunque que quede claro que hay una regla de oro: la primera temporada es buena, el resto no XD.

8 – Para los estudiantes de Ciencias Políticas especializados (o que quieran especializarse) en Oriente Medio probablemente Turquía sea uno de los países más interesantes de estudiar por su papel en la región, así como por lo cambios que está experimentando el país desde la llegada al poder del Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) de Erdogan, para lo cual es imprescindible poder leer prensa turca, libros en turco y por supuesto es el mejor vehículo para poder comunicarse con los políticos, profesores universitarios, sindicalistas, etc.

9 – Para historiadores, el campo de los Estudios Otomanos está viviendo un verdadero boom, con cada vez más personas interesándose por el Imperio Otomano. Para ello, totalmente necesario el conocimiento del turco otomano.

10 – Conocer un idioma es la única forma de conocer por completo una cultura. Si os gusta Turquía y queréis saber más, aprender turco es condición sine qua non (zaruri!)!

Si al final os animáis a aprender turco, nos os perdáis esta sección sobre la bibliografía y recursos on-line existentes.

Ottoman History Podcasts

Ottoman History Podcasts

Acabo de darme cuenta de que aunque he tenido la intención de escribir sobre el proyecto de Ottoman History Podcasts al final nunca he encontrado el momento de hacerlo. Como nunca es tarde si la dicha es buena, me gustaría dedicarle unas líneas y rogaros encarecidamente a todos aquellos interesados en la historia del Imperio Otomano y de Oriente Medio en general que no dejéis de visitarlo y de suscribiros.

La página empezó a funcionar en marzo de 2011 y ya tiene 81 entradas en su haber. El objetivo es intentar buscar una forma alternativa de producción académica que explora medios nuevos y más accesibles aspirando a un enfoque mucho más cooperativo, produciendo así entrevistas y lecciones que aunque son todavía académicas tanto en tono como contenido, aspiran a llegar a todos a la vez que proveer discusión académica seria.

¿En qué consiste este proyecto?

Cada semana se publica en en el blog un podcast, algo así como un programa de radio que se puede escuchar en la página o descargar en formato mp3 a vuestros ordenadores, con una entrevista (en inglés) a un experto sobre algún aspecto de la historia del Imperio Otomano, Turquía, la lengua turca u Oriente Medio en general, que suele durar entre 20 y 30 minutos. En la entrada en la que se publica la entrevista se publica también un bibliografía selecta sobre el tema discutido para que todos podamos leer más sobre ello si nos ha llamado la atención.

Asimismo, tiene otra página asociada titulada Tozsuz Evrak (algo así como documentos sin polvo) en el que se publican distintos artículos trabajando directamente sobre los documentos, y que tampoco debe de ser perdido de vista.

Poğaças

Poğaças

Si hay algo que me encanta de vivir aquí es que en todas partes, sobre todo en el centro de la ciudad, se pueden encontrar cosas de comer y de beber a precio módico e ideal para unas prisas. En especial, me encantan las que uno se puede tomar como desayuno. ¿Que te quedas dormido y no te ha dado tiempo para desayunar? No pasa nada, nos compramos una poğaça por el camino y vamos que corremos que perdemos el autobús – en Ankara una auténtica tragedia como lleves prisa.

Quizá el tentempié más conocido por todos sea la famosa rosca de pan, es decir, el simit, que se puede adquirir al precio módico de 3 simit por 1TL por la mañana, 5 a 1TL a mediatarde y 7 por 1TL por la tarde-noche. La razón de esta disminución del precio es que es un «snack» que se consume sobre todo por la mañana (sólo o con «quesito del caserío» – bueno, el del Caserío aquí no hay, pero sí tenemos La vaca que ríeGülen inek como se la conoce por estos lares), por lo que para vender lo que les queda optan por bajar los precios. Principalmente se puede encontrar el simit que llaman de Estambul, que es relativamente pequeño y de un color marron clarito; sin embargo en la zona de Ulus está a la venta el llamado simit de Ankara, mucho más grande y también mucho más tostado, con un color tirando a marrón oscuro. Huelga decir que mi favorito es este último :).

Sin embargo, esto no es lo único que podemos encontrar para comer por la calle una mañana nublada en el corre-corre para ir al trabajo/clase/plan-que-tengas. Hay muchas más. Para empezar, otro bollo que causa sensación es la poğaça que ya he mencionado anteriormente y que es todo un clásico. Es una especie de bollo que se vende con rellenos varios: carne, patatas, queso, sucuk (un embutido)… Y se encuentra por una o dos liras en cualquier puestecido de simit o tienda de turno, es omnipresente. Cuidado que algunos pueden llevar pimiento del que pica – que no es el bocado más ideal para empezar la mañana :D.

Preparación tradicional del gözleme

Preparación tradicional del gözleme

Otro tentempié de mis favoritos de todos los tiempos es el gözleme, una masa de pan sin levadura que se rellena de queso, espinacas, carne, berenjena, champinones o patata y se calienta sobre una superficia de metal (tradicionalmente se calienta sobre una superficie de metal cóncavo, pero en la ciudad generalmente se hace sobre una plancha normal y corriente). Se vende a entre 2TL y 5TL en muchos restauranes pequeños y se muy fácil de encontrar sobre todo por la mañana. Ideal en invierno ya que coger el rollito caliente da calorcito, y mucho mejor acompañado de un buen té.

Otro gran tentempié muy popular son las tost, también se venden en general a precio muy bajo, y en general son muy parecidas a nuestros sándwiches mixtos y bocadillos, aunque las combinaciones pueden ser un poco distintas a la nuestra. Las hay de sucuk, de queso, y de casi todo lo que te puedas imaginar. Quizá la más popular es la llamada Ayvalık tostu, que es bastante más contundente que las del desayuno y se suele tomar para comer, consiste en meter entre pan salchicas, queso, pepinillos, salami, mayonesa y ketchup (y probablemente más cosas según el establecimiento).

Que nos llueve zumo de granada, señores

Que nos llueve zumo de granada, señores

Para beber también hay muchas cosas que uno puede comprar en el camino. Cafeterías tipo Starbucks que te dan el «bidón» de café para llevar están en todas partes en el centro y en los quiosquitos suele haber neveras con latas de cocacola y refrescos similares, pero si uno prefiere algo más tradicional, para mí lo mejor son los puestos de zumo natural que hay en todas partes. Por el módico precio de 1TL se puede adquirir una botellita de zumo de naraja, granada o de zanahoria, si no recuerdo mal. Mi favorito es el de naranja, aunque el de granada también está muy bueno.

Hasta aquí mi pequeña guía de tentempiés mañarenos en Ankara, os dejo con una foto que tomé el otro día del puesto de zumos. El texto es un juego de palabras: Ankara’ya nar yağdı.  En turco, nieve se dice «kar» y granada «nar», y el cartel pretende decir algo como «En Ankara ha llovido granada» y sirve para anunciar que mientras dure la promoción el zumo recién exprimido de granada costará 1 lira :).

Espero que esta entrada os anime vuestros desayunos cuando vengáis a Turquía que no sólo de simit vive el hombre :), y sobre todo que os animéis a probarlos todos, ¡están riquísimos!

Hoy a través del perfil de FB de una amiga he leído sobre el fenómeno de la piratería de libros en Perú, lo que me ha animado a escribir unas cuantas líneas aquí, ya que el fenómeno es muy parecido.

No he visto en Madrid ningún puesto de libros piratas, aunque sí que hay en ciertas copisterías de cuyo nombre no quiero acordarme en las que uno puede fotocopiar los libros que ha sacado de la biblioteca de la facultad, aunque el resultado no sea siempre el esperado. Por cierto, que este fenómeno está muy extendido aquí, donde te imitan hasta la cubierta.

Pero lo que no hay son puestos callejeros vendiendo las últimas novedades editoriales. En Turquía este fenómeno de los llamados libros pirata (korsan kitaplar en turco) sí que existe y se pueden encontrar con facilidad en el centro de la ciudad chicos que venden libros pirateados colocados sobre mesas o mantas. En particular, en la calle llamada Olgunlar hay un montón de puestos de libros de 2ª mano y fotocopiados que suelen estar siempre llenos de estudiantes en busca del manual de turno a un precio razonable.

Olgunlar sokak
Algunos de los puestos en la calle Olgunlar en Ankara

¿Qué tipo de libros son los que se venden? Principalmente se encuentran a la venta los clásicos métodos de inglés, aunque también de francés, alemán y ruso, diccionarios y por supuesto los gruesísimos manuales para aprobar la miríada de exámenes de sistema educativo turco, incluyendo el ALES que mencioné en mi entrada sobre el documental 3 saat.

Sin embargo, en la vida no todo es estudiar, así que también están a la disponibles las últimas novedades editoriales y algunos clásicos. Por lo que he podido observar los libros más populares son Şah & Sultan de İskender Pala, Aşk y Firarperest de Elif Şafak, Su de Buket Üzener, Patasana, Sultanı öldürmek y Aşk köpekliktir de Ahmet Ümit, todos ellos de autores contemporáneos que a veces comparten puesto con clásicos de escritores más clásicos como Reşat Nuri Güntekin, Yakup Kadri Karaosmanoğlu, Ömer Seyfettin u Orhan Kemal.

La diferencia de precio entre el original y el fotocopiado es casi abismal, lo que gaarantiza que se vendan como churros en la calle, aunque no todo son ventajas. Por ejemplo, este verano me compré la edición pirata en turco del best-seller «Criadas y señoras»  – en turco Duyguların rengi, El color de los sentimientos – por 5TL (unos 2,5€) mientras que el original se vendía en las tiendas por alrededor de 25TL (más o menos 12€). La calidad del papel era baja, faltaban algunas páginas y el encuadernado no era para tirar cohetes. También he adquirido Alamut: Fedailerin kalesi de Vladimir Bartol y Kürtçe edebiyatı antolojisi de Mehmet Uzun al mismo precio, el primero me salió muy bien, y al segundo se le caían las páginas.

Los precios de los libros originales en Turquía nos pueden parecer baratos al convertirlos a euros, especialmente si los comparamos con el precio que tienen en nuestro país, pero para un turco de a pie resultan caros y siempre es mejor recurrir a libros fotocopiados que quedarse sin leer nada. Sobre todo los libros importados que se utilizan para preparar exámenes como el TOEFL son prohibitivos (pueden llegar a costar entre 100 y 125TL), y las fotocopias permiten que todo el mundo tenga acceso a ellos.

Puesto de libros pirata

Puesto de libros pirata

En Turquía no es legal la venta de libros fotocopiados, como tampoco lo es la de CDs y DVDs, por cuestiones de derechos de autor. De hecho, cada cierto tiempo uno puede leer en el periódico que se han encontrado y cerrado imprentas ilegales. Al menos es así sobre el papel, pero lo cierto es que todo ello se puede encontrar en la calle con una facilidad pasmosa sin necesidad de ir a ningún sitio escondido.

Para que nos hagamos una idea de las dimensiones de este negocio ilegal, en los primeros seis meses de 2012 la policía ha incautado 822.308 libros, de los cuales 373.969 eran en turco y 443.339 en lenguas extranjeras, al tiempo que se han cerrado 12 imprentas.

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